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Hombre de mediana edad hablando con un farmacéutico en el mostrador de una farmacia española sobre dudas de salud íntima.

Disfunción eréctil: causas más frecuentes en hombres españoles

Por Pilar Martín NavasDisfunción eréctil

La disfunción eréctil se define como la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para permitir una relación sexual satisfactoria. No se trata de un episodio aislado de fallo, sino de una dificultad que se repite y que acaba afectando a la vida íntima y, en muchos casos, a la confianza personal. En España este problema es frecuente y su prevalencia aumenta de forma clara con la edad. Según el estudio EDEM y revisiones posteriores realizadas en nuestro país, se estima que alrededor de uno de cada cinco varones adultos experimenta algún grado de disfunción eréctil, lo que supone más de dos millones de hombres. A pesar de ello, una proporción importante no consulta nunca, ya sea por vergüenza, por la idea de que es normal con los años o por desconocimiento de que existen soluciones.

En la práctica clínica cotidiana los pacientes suelen llegar con la creencia de que el origen es únicamente psicológico o que se debe exclusivamente a la edad. Las evidencias muestran, sin embargo, que en la mayoría de los casos a partir de los cuarenta o cincuenta años existe un componente orgánico, al que con frecuencia se superpone un factor psicológico que agrava la situación. Identificar las causas concretas permite no solo orientar el tratamiento de la disfunción eréctil, sino también detectar problemas de salud más amplios que pueden estar empezando a manifestarse.

Qué es exactamente la disfunción eréctil

Para considerar que existe disfunción eréctil se requiere que la dificultad se mantenga durante al menos tres meses y que interfiera de forma notable con la actividad sexual deseada. Puede aparecer de forma gradual, empeorando con el tiempo, o de manera más brusca. También puede ser situacional, es decir, presentarse solo con determinadas parejas o en ciertos contextos, o ser generalizada.

Un detalle que ayuda mucho en la consulta es la presencia o ausencia de erecciones nocturnas y matutinas. Cuando estas se conservan, el componente orgánico suele ser menor y el psicológico tiene más peso. Cuando faltan de forma constante, es más probable que exista una alteración vascular, neurológica u hormonal. En la práctica clínica los pacientes a menudo describen que las erecciones espontáneas se mantienen, pero fallan en el momento de la relación, lo que orienta hacia un origen mixto.

Causas vasculares: las más frecuentes

Las causas vasculares son las más habituales en los hombres españoles de mediana edad y mayores. La erección depende de que llegue suficiente sangre a los cuerpos cavernosos del pene y de que esa sangre se retenga dentro de ellos el tiempo necesario para mantener la rigidez. Cualquier alteración en el flujo arterial o en el mecanismo de retención venosa dificulta este proceso.

Los factores que más contribuyen a este tipo de disfunción eréctil en nuestro entorno son bien conocidos:

  • Hipertensión arterial, que daña progresivamente el endotelio vascular.
  • Diabetes mellitus, tanto de tipo 1 como de tipo 2, por el daño que produce en los vasos de pequeño calibre y en los nervios.
  • Niveles elevados de colesterol y triglicéridos.
  • Tabaquismo, que acelera la aterosclerosis y reduce la capacidad de dilatación de los vasos.
  • Enfermedad cardiovascular ya diagnosticada, incluida la cardiopatía isquémica.

En muchos hombres la disfunción eréctil aparece años antes de que se diagnostique una enfermedad cardiovascular manifiesta. Por esta razón se considera un síntoma centinela: los vasos del pene son de menor calibre que los coronarios y se afectan antes. El estudio SIMETAP-ED, realizado en atención primaria española, confirmó la asociación entre disfunción eréctil y factores de riesgo cardiovascular, destacando especialmente la enfermedad cardiovascular y la diabetes. En estos pacientes es fundamental no limitarse a tratar la erección, sino revisar y controlar los factores de riesgo subyacentes.

Corregir la hipertensión, mejorar el control glucémico, dejar de fumar y reducir el colesterol no solo puede mejorar la calidad de las erecciones en una parte de los casos, sino que disminuye el riesgo de infarto o ictus a medio plazo. Las evidencias muestran que esta aproximación integral es la que ofrece mejores resultados a largo plazo.

Causas hormonales

El déficit de testosterona, conocido como hipogonadismo, es otra causa relevante aunque menos frecuente que la vascular. La testosterona interviene en el deseo sexual, en la frecuencia de las erecciones espontáneas y en la respuesta a los estímulos. Cuando sus niveles son bajos, es habitual que disminuya el interés sexual y que las erecciones matutinas se vuelvan menos frecuentes o menos firmes.

No todos los hombres con disfunción eréctil tienen testosterona baja, pero es razonable solicitar una determinación por la mañana cuando existen otros síntomas compatibles: fatiga, disminución de la masa muscular, aumento de grasa abdominal o reducción clara del deseo. Otras alteraciones hormonales menos habituales incluyen el exceso de prolactina o los trastornos tiroideos. En estos casos el tratamiento de la alteración hormonal de base suele mejorar también la función eréctil.

Causas neurológicas

Los nervios que llevan la señal desde el cerebro y la médula espinal hasta el pene pueden verse afectados por distintas enfermedades o por procedimientos quirúrgicos. Cuando esto ocurre, la disfunción eréctil suele ser más constante y menos dependiente de la situación o de la pareja.

Entre las causas neurológicas más relevantes en la práctica española destacan:

  • La neuropatía diabética de larga evolución.
  • La cirugía pélvica, especialmente la prostatectomía radical por cáncer de próstata, aunque las técnicas actuales han reducido esta complicación.
  • Las lesiones medulares, ya sean traumáticas o por enfermedades.
  • La esclerosis múltiple.
  • La enfermedad de Parkinson y otros trastornos neurológicos degenerativos.

En estos pacientes la valoración suele ser más compleja y el tratamiento puede requerir enfoques diferentes a los utilizados en la disfunción eréctil de origen vascular puro.

Causas psicológicas y origen mixto

La ansiedad de rendimiento, el estrés laboral o familiar, la depresión y los conflictos de pareja son causas frecuentes, especialmente en hombres más jóvenes. Un único episodio de fallo puede generar un miedo anticipatorio que acaba provocando nuevos fallos, creando un círculo que se perpetúa solo.

En la práctica clínica cotidiana muchos pacientes refieren que el problema empezó tras un periodo de mucho estrés en el trabajo o después de una discusión importante con la pareja. En estos casos las erecciones nocturnas suelen conservarse. A partir de los cuarenta o cincuenta años es muy habitual el origen mixto: existe ya un componente vascular o de otro tipo y, además, aparece la preocupación por el fallo, que empeora el cuadro. Las evidencias muestran que tratar ambos aspectos, el orgánico y el psicológico, ofrece mejores resultados que abordar solo uno de ellos.

Medicamentos, estilo de vida y otros factores

Algunos medicamentos pueden contribuir a la disfunción eréctil. Entre los más conocidos se encuentran ciertos antidepresivos, los betabloqueantes, algunos diuréticos y los fármacos antiandrogénicos utilizados en el tratamiento del cáncer de próstata. Nunca se debe suspender un tratamiento prescrito por cuenta propia. Es preferible comentarlo con el médico o con el farmacéutico para valorar si existe una alternativa que interfiera menos con la función sexual.

Los hábitos de vida también tienen un peso importante en España. El consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad se asocian de forma consistente con mayor riesgo de disfunción eréctil. El tabaquismo, además de su efecto vascular directo, empeora el control de la diabetes y de la hipertensión. Incluso factores menos conocidos, como la presión perineal prolongada por ciclismo intensivo, se han relacionado en algunos estudios con dificultades de erección.

Tipo de causaEjemplos frecuentes en EspañaCaracterísticas habituales
VascularHipertensión, diabetes, tabaco, colesterol altoInicio gradual, empeora con el tiempo, posible síntoma centinela cardiovascular
HormonalDéficit de testosteronaMenor deseo sexual, menos erecciones matutinas, fatiga
NeurológicaDiabetes de larga evolución, cirugía pélvica, lesiones medularesMás constante, independiente de la situación o la pareja
PsicológicaAnsiedad de rendimiento, estrés, depresiónVariable según el contexto, erecciones nocturnas a menudo conservadas
MixtaFactor vascular + ansiedad secundariaMuy frecuente a partir de los 40-50 años

Cuándo y dónde consultar

Cualquier dificultad que se repita merece atención profesional. No es necesario esperar a que el problema sea muy grave o lleve años presente. Una valoración temprana permite identificar causas tratables y, en muchos casos, detectar factores de riesgo cardiovascular que conviene controlar cuanto antes.

En la Farmacia De la Vega en Orihuela se puede comentar el tema con total discreción. El farmacéutico puede orientar sobre la necesidad de valoración médica, explicar qué tratamientos requieren receta y ayudar a resolver dudas sobre la medicación ya prescrita. Con receta médica es posible tanto retirar el tratamiento en la oficina como gestionar el envío cuando resulte más cómodo.

La disfunción eréctil tiene solución en la gran mayoría de los casos cuando se aborda de forma adecuada. El primer paso es dejar de considerarla un tema tabú y consultar con profesionales que puedan ofrecer una valoración personalizada.

Fuentes